El hombre que inventó Sanchinarro


Dibujo de Miguel Oliver de Sanchinarro

Hace  casi un año pude cumplir un viejo sueño: ver cara a cara a unos de los creadores de los PAU (PAU: Plan de Actuación Urbanística) de Madrid. El miércoles 23 de marzo de 2010 el Club de Debates Urbanos organizó Aquellos PAUs… estos lodos. Sanchinarro 2010. Estaba invitado Miguel Oliver, el redactor del Plan Parcial de Sanchinarro, así que no me lo pensé y fui a escuchar. Es interesante señalar que incluso para la profesión de urbanismo, los redactores de esos grandes proyectos son muchas veces personas o empresas desconocidas. En las cañas de rigor posteriores al debate pude comprobar que otros profesionales no sabían quién había dibujado los proyectos de los otros PAUs del norte como Las Tablas o Montecarmelo (PAU: Plan de Actuación Urbanística). Puedes ver todos los vídeos en el blog de Paisaje Transversal.


PAU de Sanchinarro. Madrid 2006. Basurama.

Miguel Oliver, arquitecto, redactor del Plan Parcial de Sanchinarro

Pero volvamos a lo quenos interesa. Alguien había dibujado Sanchinarro y estaba allí para explicar por qué lo había hecho así. Empezó con una queja al poco respeto que se ha tenido en Madrid por los arroyos: lugares ideales para parques que han sido ocupados por la urbanización, dejando colinas y lomas, más expuestas al viento, para los parques, con el consiguiente gasto de agua (un ejemplo de ello es el parque de Juan Carlos I). Luego comentó el desastre que se ha hecho en Valdevebas, reservando las zonas más húmedas a la urbanización y dejando el parque en alto. Su idea era que Valdevebas hubiera sido el gran parque de Madrid, pero que luego vino su urbanización, la ciudad de la justicia, la ciudad del Real Madrid, etc. Tampoco quería en un principio “hablar de densidades”, ya que para él lo importante era “asomarse a un balcón y poder ver a mi hijo” (sic).

Cuando empezó con Sanchinarro comentó  que el proyecto era “una desilusión”. Explicó que el PAU nace del río y se basa en la geografía: nivel freático y topografía. El modelo urbanístico es el de manzana cerrada de 5 alturas donde en su interior entra el sol en verano. Se inspira en la manzana de Arturo Soria, su modelo de referencia. Sobre el viario de ancho generoso señaló que el PAU, al ser parte de la ciudad, está dimensionado para la comunicación entre barrios adyacentes (Fuencarral y Hortaleza, Las Tablas y Arturo Soria). La barrera en forma de montaña que lo separa de la M-40 está hecha con los residuos de unos basurales de la zona.

Planteó el centro comercial en otro sitio, al sur coincidiendo con el “eje de Moratalaz” (sic), suponemos que quiso decir Hortaleza.

El proyecto original fue modificado entre 1993 y 1997 “por orden ministerial” cuando ya estaba diseñado. Mostró la siguiente tabla comparativa en la que se ven los cambios realizados:

Edif. bruta: 1.480.000 -> 1.648.000  Crecimiento: 11,4%
Sup. residencial: 968.000 -> 1.418.000  Crecimiento: 48%
Sup. no residencial: 530.000 -> 230.000  Crecimiento: -43,4%
Nº viviendas: 8.800 -> 13.600 Crecimiento: 54%

Este aumento le obligaba a pasar de 5 a 7 plantas, pero esta modificación no le gustó nada y no aceptó llevarla a cabo. Entregó el proyecto y ‘otros’ aumentaron de 5 a 7 las plantas. El interior de las manzanas quedaba ahora sin soleamiento en invierno. El ayuntamiento cedió a la presión económica de los urbanizadores.

Os dejamos con unas citas finales: ”Cuando voy por Sanchinarro, lo confieso, me avergüenzo”. “Esa no es la ciudad que yo he soñado”.

Su autocrítica fue más bien la de echar balones fuera: presionado por el ayuntamiento no tuvo opción. Si preguntáramos al ayuntamiento nos dirían que a su vez ellos estaban siendo presionados por las promotoras. Los promotores hablarían de constructores, de mercado, de beneficio… y probablemente no acabaríamos nunca.

Si se hubiera llegado a construir el proyecto original de Miguel Oliver, con menor densidad que la actual baja densidad de Sanchinarro, tendríamos un PAU que vería aún más difícil mejorar las carencias en infraestructuras y estaría todavía más desierto. Como Oliver comenta en un momento dado lo que se tendría que hacer “variar la manzana, variar el proyecto, renunciar a la manzana cerrada”; como dice en otro momento, si hay que “meter más densidad olvidémonos de la manzana cerrada, creemos una ciudad que es la ciudad del bloque abierto”. No sé si el bloque abierto es la solución pero sí estoy de acuerdo en que llegados a ese punto lo mejor hubiera sido volver a pensar el proyecto. Pero por entonces todavía no conocíamos los PAU a medio hacer, sin bajo comercial y eternamente a medio construir. Lo más curioso es la defensa del proyecto en función de los arroyos del lugar.

Para terminar, Miguel Oliver confiesa: “Yo venía a criticarme a mi mismo… y ya lo he hecho”.

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COMENTARIOS / UN COMENTARIO

[...] lodos. Article by Luis castro Nogueira published in El País on October 30th, 2010. [Spanish] – El hombre que inventó Sanchinarro by 6.000 km [...]

Por Real (E)State | Emilio López-Galiacho « dpr-barcelona el 25 de ene de 2011 a las 11:49 am





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